REFLEXIÓN ACERCA DE LA PRÁCTICA DE ENSEÑANZA
REFLEXIÓN
ACERCA DE LA PRÁCTICA DE ENSEÑANZA
Por:
Larissa Arce 9-719-1626
Profesora
de Matemática, Instituto Profesional y Técnico de Veraguas
e-mail:
larisarc835@gmail.com
Nuestras creencias sobre qué es matemática influye en la forma en que la enseñamos, y pueden ser un obstáculo, los profesores que ven su tarea como la transmisión de un conocimiento acabado y abstracto tienden a adoptar un estilo expositivo, donde el alumno es como un ordenador y puede ser programado por la practica repetitiva, si creemos que el conocimiento matemático no son conceptos que se aprenden y que existen estructuras conceptuales que amplían y enriquecen a lo largo de toda la vida, entonces ya no bastará con la exposición, habrá que hacer partícipe a los alumnos del propio aprendizaje, y esto sólo se logra dándole significado a todo lo que se le enseña.
Lo ideal sería, no matar el interés del alumno con ejercicios rutinarios, debemos poner a prueba la curiosidad, plantearles problemas y preguntas estimulantes, despertar el pensamiento independiente y darles recursos para que lo logren. La forma de impartir las clases de matemáticas influye en el aprendizaje de los alumnos, que en muchas ocasiones ellos recuerdan más al profesor por su actitud que por el aprendizaje que se produjo en él, por años se ha enseñado la matemática con muchos procedimientos y cálculos, pero muy poco de interpretación de los resultados obtenido, se ha descuidado la comprensión lectora, que es indispensable para comprender los enunciados de un problema y los resultados del mismo.
Es importante que, para producir aprendizaje
significativo de matemática, se dejen de dar fórmulas o patrones para resolver
ejercicios o problemas donde el estudiante no desarrolla la capacidad creadora
y se debe garantizar la adquisición de conceptos, que le sirvan como procesos
lógicos para inferir otras reglas. Hoy día la naturaleza de la enseñanza de la
matemática se muestra como expresión, como un nuevo lenguaje y un nuevo modo de
pensar con sus aplicaciones prácticas a su entorno circundante, mediante la
contrastación de las ideas. Aunque la asociación matemática y número suele ser
habitual, se hace necesario indicar que no siempre que aparece la matemática se
refiere al número, del mismo modo que el hecho de utilizar números nada puede
decir del hacer matemático, si éste hacer no ha sido generado por una acción
lógica del pensamiento.
Esto
supone que muchos reconozcan el concepto o la relación sólo cuando se le
presenta de la misma forma como se le ha presentado para su aprendizaje, no
puede reconocerlo en diferentes situaciones, no es funcional su aprendizaje, la
aplicación del concepto se apoya en el azar y la adivinación y, es nula la
transferencia de estos contenidos a otros nuevos para la construcción del
conocimiento. Es necesario que el profesor sustituya la información verbal que
dirige a sus alumnos por dudas, retos y desafíos mediante acertadas
actividades, que cuidadosamente preparadas, permitan adquirir lo que se está
trabajando con la solidez que como contenido matemático le caracteriza. Si el
profesor dice: “esto es una recta”, también está diciendo a la lógica
interpretación del alumno que todo lo que no sea “esto”, no se puede reconocer
como “recta”.
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