El silencio de mi corazón
Por: Ariadna Archibold.
“La vida es buena por dos cosas: Descubrir y enseñar matemática” Simeón Poisson
Al iniciar esta reflexión, la verdad no sabía por dónde empezar ya que son tantos sentimientos encontrados que me vienen a la memoria.
En los últimos tiempos la enseñanza de la matemática de nuestro sistema escolar ha dejado en evidencia las múltiples debilidades tanto en la enseñanza como en el aprendizaje.
Mi experiencia en las matemáticas viene desde tiempo de mi época escolar, cuando estaba sentada en una mesa pupitre recibiendo de mis maestros esa primeras enseñanza y con el transcurrir del tiempo, convirtiéndome en una aprendiz de las ciencias exactas, la cual conforme a la manera que percibí esta enseñanza, entonces ya convertida en una docente de esta disciplina, también se la impartí de la misma forma a mis dicentes; pero con el pasar del tiempo, esta disciplina hoy llamada “disciplina tradicional” sufrió cambios, lo cual adaptarme no fue fácil, ¿porque?. Porque antes solo se esperaba que el profesor mantuviera en orden a sus alumnos, que les enseñara cosas básicas cómo aritmética, que aprendieran a leer y escribir, sin olvidarnos que debíamos memorizar conceptos entre otras cosas, muchos de lo que estamos al frente de las aulas, aprendimos de esta forma, pero en la actualidad muchas de esas disciplinas han ido cambiando.
Actualmente como docente aplico la enseñanza-aprendizaje, con una serie de procedimientos que van entrelazados entre sí, como: La metodología de la enseñanza, que va dirigido a una educación basada en competencias y sin dejar por fuera el desarrollo de habilidades y destrezas necesarias para este mundo globalizado.
Tomando en consideración estos tres elementos, entonces pensé que las tareas matemáticas que proponía a mis dicentes podía referirla a un aprendizaje de otra complejidad. En donde no se limite al nivel más simple sino donde los dicentes alcancen aprendizajes más complejos. Sin perder de vista que la ponderación individual es muy imprescindible a través de la interacción con otros compañeros donde aprenden en conjunto.
Esta forma de enseñar y prepara a mis muchachos me parece que es una manera integral de fortalecer los múltiples y variados contenidos que tiene la asignatura, así brindándole oportunidades y posibilidades de estar activo y participativo en clase, ya que está comprobado que al tener una clase entretenida e interactiva, facilita la obtención de nuevos conocimientos que se convertirán en aprendizajes significativos y no sólo en matemática sino en cualquier otra asignatura.
La verdad que esta metodología me parece a mí que es buena pero la verdad es que no le llega por igual a todos los estudiantes, ya que hay algunos muchachos que presentan distintas problemáticas y se les hace indiferente la asignatura, Por mi parte trato de darle lo mejor de mí para que ellos aprendan, pero no sé si me falta un poco más de metodología para llamarle su atención a pesar del que en muchas ocasiones le presento hasta tres formas distintas de resolver los problemas matemáticos que les presento.
Es cierto que este año no le dado ninguna herramienta tecnológica a excepción de la calculadora, y eso porque no todos tienen el recurso de contar con un internet pagado por sus padres y la escuela tampoco se los proporciona.

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